Erin Pittenger
SP 3203b
7/3/06

Cuando estaba en Cairo, Egipto, mi amiga y yo deseamos fumar un “hookah.” Fuimos a un café que nos hubimos aparecido abarrotado y pedimos un “hookah.” Nos divertimos, pero éramos las únicas mujeres en el café, y todos los hombres hubieron mirado a mi amigo y yo. Algunos de los hombres nos dijeron que fuera extraño porque somos mujeres. Éste situación estuvo interesante porque en nuestra cultura y país es más aceptable para ver los mujeres a fumar.